EL MEJOR LADO DE LA HUMANIDAD DOCUMENTAL: EL ALBERGUE de Alejandra Islas. Por Magnolia Flores Tapia

“El albergue es como un jardín sobre un yacimiento petrolero, a ellos les interesa el petróleo, no el jardín. Quieren cortar a las flores que son los migrantes y buscan también al jardinero”. – Sacerdote Alejandro Solalinde

¿Se han preguntado alguna vez qué está pasando con el mundo, con el ser humano, con su entorno y más?… debo confesar que yo me he preguntado esto muchas veces y el pasado 9 de marzo vi una de las mejores caras de un humano retratada en un documental de 86 minutos, creado principalmente por Alejandra Islas, la directora del film.

La sinopsis oficial nos cuenta: Frente a las vías del tren, el sacerdote Alejandro Solalinde funda y construye un albergue en Ixtepec, Oaxaca para dar refugio y alivio espiritual a migrantes centroamericanos. La lucha de Solalinde se entrecruza con las cambiantes vidas de mujeres y hombres que movidos por la fe y la necesidad de un trabajo digno, aguardan el momento de desafiar los peligros de su viaje al norte.

Y efectivamente, tal como lo dicen las líneas anteriores, éste documental nos muestra la incansable lucha del padre Alejandro, un sacerdote como quizá otros tantos que se preocupan por ayudar realmente al prójimo, por “amar hasta que duela”, como decía una gran y espiritual mujer; la madre Teresa de Calcuta. Él, siempre pulcro en su vestir y en su actuar, vigila la llegada de los trenes cargados de sueños y esperanza en cada una de las personas que viajan ahí arriesgando sus vidas, al estar en un vehículo nada apto para transportar personas. Una vez que se topa con todos esos migrantes de diversos países del sur de América los invita a pasar al albergue “Hermanos en el camino” que él mismo fundó, donde encontrarán un lugar “sin comodidades”, como dice el padre, pero con comida, con un lugar dónde bañarse, lavar su ropa y por supuesto descansar.

Muchas de las personas no pueden detenerse en el albergue, con trabajos escuchan al padre, todo porque van comprometidas con un “pollero” o “coyote” que son personas que trafican con otras personas y que al parecer les ofrecieron ayudarlos a llegar al destino que sueñan, pero, la realidad será muy diferente, pues en el mejor de los casos, por decirlo de algún modo, solo los secuestrarán hasta que paguen lo que deben por el servicio de ayudarlos a cruzar las fronteras, en el peor de los casos, serán secuestrados, torturados, extorsionados, vendidos (para negocios sexuales o tráfico de órganos) e incluso asesinados, todo esto no solo fraguado por grupos delictivos, sino por la misma policía e incluso el ejercito, solapado por los maquinistas de los ferrocarriles e ignorado por el resto de la sociedad.

Los que logran evitar a los “polleros”, por lo general visitan el lugar ofrecido por el padre Solalinde,  ahí su historia cambia un poco; se les ofrece un lugar seguro dónde descansar, pues como dijo uno de los migrantes entrevistados para el documental: “al subirse al tren uno debe estar con sus 5 sentidos bien, porque si me duermo, puedo morirme”. Se les ofrece también comida, ropa, se les asesora sobre los peligros que pueden encontrarse en el camino y acerca de rutas alternas más seguras, además se les toma una fotografía, sus datos e incluso pueden llegar a llamar a sus familiares; aparte de todo lo anterior, hay a quienes se les ofrece ayuda para regular su situación migratoria, para que al menos en México su situación sea legal.

Muchos son los migrantes que continúan su camino tras unos días en el albergue, otros ante los innumerables peligros deciden mejor regresar a su país y tal como les dice el padre Alejandro “no renuncian a su sueño de algo mejor, solo buscan otra alternativa” para no arriesgar “lo único que tienen… la vida”, según comentó uno de los entrevistados.

Es cierto que de muchos de los migrantes que salieron en el documental y que han pasado por el albergue se sabe poco o nada, pero de otros, la historia ha sido diferente, cumplieron su objetivo de una vida mejor, pues según señalan “un migrante nunca se va por gusto, se va por la necesidad de encontrar algo mejor que no hay en su país”, para muestra está Beto, un migrante guatemalteco que tras haber sido asaltado decidió quedarse en el hogar fundado por Solalinde, ahora trabaja ahí, está a punto de ingresar a la Licenciatura en Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Autónoma de México y su futuro pinta bien.

Éste documental se inició por “azares del destino” como menciona Alejandra Islas, la directora, pues aunque estaba trabajando en otro proyecto fue invitada a conocer la labor del padre Alejandro, aceptó la invitación por curiosidad y el mismo día en que llegó al albergue inició el documental al quedar impactada por la energía que irradiaba el sacerdote. Inició en el 2008 y terminó justo éste año, mismo en el que inicia su peregrinar por festivales, siendo el primero el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

El cine es arte, el cine es cultura, pero también es un medio para hacer llegar un mensaje al mayor público posible;  es por eso que finalizamos con una frase del padre Alejandro que hasta la fecha sigue dando vueltas en mi cabeza, como muestra de su incansable espíritu: “seguiré poniendo denuncias aunque nadie me escuche”. A título personal añado que espero sea escuchado por muchas personas más.

Tomado de http://www.cortosverdes.com el 19 de marzo de 2012

Para ver: http://letrasanonimas.com/?p=2020

http://www.cortosverdes.com/index.php/contenidos/estructura-del-sitio/75-inicio/divisiones/secciones/entrevistas/379-documental-el-albergue

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